El brillo de los candelabros de cristal de la mansión se multiplicaba en las copas de champán de los invitados. El aire estaba saturado de perfumes caros y el murmullo de las élites que esperaban la gran revelación. En el centro del salón, el abuelo Turner sostenía a Leo en sus brazos, exhibiéndolo como el trofeo máximo de la sucesión familiar. El niño, ajeno a las apuestas de poder, buscaba con la mirada algo familiar entre la multitud.
Bajé las escaleras con lentitud. El vestido de seda neg