La forma en que el hombre saludó a Cathleen no le sentó nada bien a Xavier. Que ella atrajera las miradas de todos los hombres del pasillo de forma pecaminosa le resultaba difícil de digerir. Ahora iba a tener que presenciar cómo otro hombre acercaba peligrosamente su mano sucia a su trasero. A su trasero. Apretó los dientes al pensar en el contrato que habían firmado.
Los dos tenían que mantenerse al margen de sus asuntos. Pero ¿por qué demonios su trasero parecía desafiar la gravedad, luciend