Xavier se puso de pie, con el cuerpo tenso y controlado, mientras llevaba a Cathleen en su silla de ruedas a su dormitorio. Al quitarse la camisa, una luz intensa se filtró a través de las cortinas medio corridas, dibujando rayas en su pecho desnudo. La hinchazón de sus músculos hizo que Cathleen se quedara sin aliento, y sus mejillas ardían con un rubor que desmentía su compostura.
"¿Q-qué estás haciendo?", balbuceó, con los ojos abiertos y desprevenidos.
Le lanzó una mirada penetrante. "¿Qué