Seraphina
El tiempo se detuvo. El aire polvoriento de la bóveda se volvió espeso, pesado, imposible de respirar. El mundo entero se redujo a la caja abierta en el suelo, a la fotografía descolorida de mi vida perdida, y a los ojos de Alessandro Rossi mientras levantaba la vista hacia mí.
La forma en que susurró mi nombre —Elena— no fue un descubrimiento. Fue el sonido de una bomba detonando en el silencio. Fue la colisión de dos mundos, el suyo y el mío, la mentira y la verdad, el pasado y el p