Alessandro
El vuelo de regreso a Chicago fue una obra de teatro. Una actuación magistral de normalidad en una atmósfera tan tensa que el aire parecía a punto de cristalizarse. Me senté frente a Ivan, discutiendo proyecciones financieras y estrategias de mercado, mientras Seraphina —Elena— leía un libro a mi lado. Para cualquier observador, éramos el capo y sus dos confidentes más cercanos, volviendo de un viaje de negocios rutinario.
Pero bajo la superficie, la realidad era una guerra de mirada