Alessandro
El beso no llegó.
El sonido de una copa rompiéndose en el interior de la galería rompió el hechizo. El momento se hizo añicos. Me aparté de ella bruscamente, como si su piel me hubiera quemado. Un torbellino de emociones contradictorias se agitaba en mi interior: ira, confusión, y un deseo tan agudo que era un dolor físico.
—Nos vamos —dije, mi voz era un gruñido áspero.
No esperé su respuesta. La agarré del brazo y la saqué del balcón, atravesando la multitud sin una palabra de desp