158: Caer tan bajo.
Darwin.
Me levanté del suelo sintiéndome realmente mareado cuando mi esposa me empujó en la sala de patinaje. El golpe rápido causó que mi cabeza doliera y no pude pensar con claridad hasta que estuve en el auto con Mylo.
—¿Le pasó algo, señor? —cuestionó preocupado—. No se ve bien.
No le respondí. Estaba pensando en lo fácil que le había estado resultando a Ámbar jugar conmigo, en hacerme sentir que era real cuando estábamos frente a todos, y lo peligrosa que se volvía cuando no.
Todo este tie