159: El verdadero culpable.
Darwin.
Me acerqué a mi padre, me senté a su lado, le di un apretón a su mano y vi lo cansado que lucía.
—Al menos no será Simmons el que tome el que fue nuestro puesto —dijo él de la nada haciéndome reír un poco—. Eso me dio dos años más de vida.
—¿Cómo te has sentido? —cuestioné, preocupado.
Él exhaló mientras yo pensaba que había dejado las hojas de lo que debía decir en la entrevista el día siguiente en el auto, y quería que él leyera.
—Bien. Veo las noticias todos los días y lo que hacen e