El auto ingresó al estacionamiento subterráneo del edificio donde funcionaba la empresa. Ariadna iba acompañada por Máximo y su nuevo custodio. Giuseppe, mientras tanto, se encontraba eligiendo al futuro equipo de seguridad.
Al bajar del vehículo, Ariadna ajustó su sudadera y caminó con paso firme hacia el vestíbulo. A su alrededor, empleados iban y venían como si fuera un día cualquiera. Nadie parecía percibir que el liderazgo de la empresa acababa de cambiar.
—Tienes un serio problema de con