Todos se quedaron en silencio cuando la figura de Ariadna Della Croze apareció en el salón. Era como si el tiempo se hubiera detenido. Leonardo Alzaga, que había escuchado rumores sobre su parecido con Natalia, quedó impactado al verla. No se trataba solo de un parecido: era una aparición que lo descolocaba.
Máximo bebió un sorbo de su copa justo en el momento en que notó que todas las miradas se dirigían a la entrada. La escena parecía sacada de una alfombra roja, de esas a las que asisten las