Ariadna esperaba en su casa. La residencia, usualmente ruidosa, parecía hoy más sombría, cargada de tensión. Daniel Petri y el abogado ya se habían marchado, pero ella no podía seguir esperando sin hacer nada. Se paseaba por la sala con los brazos cruzados, inquieta. El hecho de que Máximo estuviera detenido la ponía nerviosa, pero se negaba a analizar en profundidad lo que esas emociones significaban. ¿Miedo? ¿Culpa? ¿O algo más profundo?
En la comisaría, Máximo había sido apartado de los cust