Ariadna se encontraba frente al espejo de su habitación, ajustando los últimos detalles de su atuendo. El reflejo que la devolvía el vidrio no mostraba ni una grieta de duda. Aun así, por dentro, hervía una tormenta. Daniel y el abogado ya habían regresado a la capital.
Se miró por última vez. Primero sería Antonio, pero el verdadero objetivo era Benicio Domínguez. Él sería el primero en caer.
Cuando entró en la sala principal, Máximo alzó la vista desde su sitio, con los brazos cruzados y es