Ariadna miraba por la ventanilla del avión mientras el cielo de la capital se acercaba lentamente. Había estado fuera durante un mes entero. Treinta días lejos de sus enemigos, de los recuerdos… lejos de Máximo . Aquella distancia había sido tan necesaria como insoportable. Le había dado tiempo para pensar, para fortalecerse, para planificar. Pero no había logrado alejarlo de su mente.
Máximo también había partido, volviendo a su país por unas semanas para asegurarse de que todo estuviera en o