Mundo ficciónIniciar sesiónISABELLA
El plan estaba funcionando a la perfección, la guerra psicológica es un arte, y Matilde y yo nos habíamos convertido en unas verdaderas maestras de la tortura sutil.
En el desayuno, los chilaquiles verdes extra picosos hicieron que Vanessa llorara de verdad y pidiera un vaso de leche a gritos, arruinando su maquillaje impecable de la mañana. Matilde le explicó con cara de santa inocencia que así se comía en esta casa y qu







