Mundo ficciónIniciar sesiónISABELLA
Manejar el coche de Valeria era exagerado, demasiado potente para mí, pero la velocidad me ayudaba a pensar o más bien, a dejar de pensar. Llegué al centro y estacioné cerca del distrito de galerías. Olía diferente, a café, a calle, a algo que no era mi casa.
Me sentía libre, aunque fuera por unas horas, no era la Señora Black, la esposa comprada, era solo yo Isabella. Entré en mi tienda de arte favor







