Mundo ficciónIniciar sesiónISABELLA
Regresé a casa al atardecer, al entrar el olor a comida casera y el sonido de las risas de Valeria me recibieron. Mi hermana estaba en la alfombra, jugando con los bebés y tratando de enseñarles a balbucear en francés, mientras Isabella terminaba de acomodar unos pinceles en su nuevo estudio.
Me acercé a ella por detrás, cuidando de no asustarla, y le susurré al oído:







