Mundo ficciónIniciar sesiónDAMIÁN
Ver a Isabella llorar frente a la casa del árbol me quitó un peso de encima que ni la terapia había logrado mover. Pero no me confié; sabía que un jardín bonito y un estudio de lujo no borraban meses de frialdad, el trato estaba claro: vivir juntos, pero no revueltos.
La mudanza fue rápida, no quise llevar nada de El Silencio y a decir verdad, no queria que Isa lo pensara mas y se arrepintiera.







