Mundo de ficçãoIniciar sessãoDAMIÁN
El sillón de cuero del consultorio del doctor Williams era demasiado cómodo para el infierno que estaba soltando por la boca.
Llevaba cuarenta y cinco minutos hablando sin parar. Le conté todo, la sangre en el hospital hace cinco años, el sonido de la máquina apagándose, el terror que me paralizaba cada vez que Isabella tosía o se veía pálida; le escupí mis celos asquerosos, mi necesidad de contr







