La cabina del jet privado se transformó en una olla de presión en el instante en que las palabras de Halloway terminaron de flotar en el aire. A través de la ventanilla, las luces estroboscópicas de las camionetas de la policía metropolitana y del MI6 teñían la densa neblina londinense de un azul espectral y amenazante.
La ley de alta traición a la Corona. Eso significaba que no me llevaban a una sala de interrogatorios común; me llevaban a una celda de aislamiento profundo bajo tierra, donde l