Narrado por Noah
El zumbido de los motores de la aeronave privada se me metía por los oídos, pesado y constante, como el eco de un disparo lejano. A través de la ventanilla del avión, las nubes se extendían como un desierto de algodón blanco, ocultando la Toscana, ocultando Val-de-Lune, ocultando la tierra que me había visto caer y que ahora me veía marcharme hacia Milán.
Debería haber estado concentrado en lo que venía. En unas pocas horas, el doctor Baldini y su equipo de cirujanos me abriría