Narrado por Emma
El positivo de la prueba de embarazo seguía ardiendo en el fondo de mi bolsillo, un secreto de cinco semanas que parecía pesar más que todo el oro del mundo. Dos días habían pasado desde que firmé el divorcio en aquella fría sala del hospital del sur. Mi abuela continuaba estables gracias a los misteriosos fondos de la fundación Il Girasole, y con su mejoría, la urgencia de mi partida comenzó a transformarse en una necesidad desesperada de respuestas.
No podía quedarme de brazo