Me tapé la boca con ambas manos, cayendo de rodillas contra la pared de azulejos, perdiendo el control de mis piernas. Un sollozo desgarrador, un gemido de puro dolor físico y alma rota, escapó de mi garganta. La imagen se quedó grabada a fuego en mis retinas. Noah… mi General… el hombre que me había besado con desesperación en la bañera, el hombre que me había tomado con una ternura infinita bajo esas mismas sábanas grises, estaba allí, permitiendo que la mujer que lo había traicionado se desv