DALIA
Su boca volvió a tomar la mía con una urgencia que me robó el aire. No había espacio entre nosotros, ni física ni emocionalmente. Adriano se movía como si hubiera esperado toda su vida para este momento… y yo sabía que, de alguna manera, era así.
Mi respiración se volvió errática cuando sus manos recorrieron mi espalda, dibujando con sus dedos cada curva, cada espacio que él descubría. Sus labios bajaban lentamente por mi cuello, marcando un camino ardiente hasta llegar a mi hombro.
—No t