SARA BLACKSTONE
Estaba en el balcón de la clínica, buscando aire como quien intenta recomponer un mapa roto. La ciudad respiraba abajo y yo no podía evitar que las lágrimas rodaran sin pedir permiso. Mi corazón era una maraña: amor por Valerio, miedo por lo que su amor había traído, dolor por la traición que nunca imaginé. El hecho que mi propia hermana hubiera planeado matar a mi hijo, la culpa de ser madre de un hijo que había quedado en el centro de todo, y la confusión de tener ahora a dos h