DALIA
Cuando abrí la puerta esa mañana, el aire fresco de la calle entró de golpe, acariciándome el rostro con ese aroma limpio que solo existe temprano, antes de que el ruido y el humo de la ciudad lo manchen. Di un paso hacia afuera… y lo vi.
El mismo ramo.
Dalias rojas y blancas, entrelazadas con ramitas de lavanda fresca. El contraste de colores parecía un cuadro pintado con paciencia: la intensidad apasionada del rojo, la pureza del blanco, y el toque suave y relajante del morado.
No neces