Mundo de ficçãoIniciar sessãoANALENA
El agua caliente resbalaba por mi espalda, mezclándose con el sudor y el temblor que aún me recorría las piernas. Armando me tenía contra la pared de la ducha, una mano firme en mi cadera y la otra en mi nuca, mientras su boca reclamaba la mía una y otra vez.
Nunca me había sentido tan excitada. Yo, la indomable, la que jamás permitía que nadie me dijera qué hacer. Y, sin embargo, con é







