JOSEFO
La mañana anterior olía a metal y a espera. El tipo de espera que se te mete en los músculos y los deja vibrando, listos para saltar aunque no haya dónde. Teníamos las placas del convoy, teníamos los turnos de los guardias, teníamos el plano de la ruta que habían tomado cada día y los accesos. Teníamos todo… menos al objetivo en el lugar correcto. Era fácil: llegar, eliminar e irse, pero nada de eso pasó.
A las 08:12, Sombra informó por el canal cerrado:
—Movimiento inesperado en l