57. Entre la vida y la muerte
Las horas pasaron sin mayor novedad, hacia el final del día, comenzó a preocuparse de verdad. El sol se escondía en el horizonte y la noche caía lentamente.
Esperaban tener noticias de Dylan, confiaban en él. Annabeth sirvió un poco de té para la abuela Gia. Sentada en el sofá con la mirada perdida, le dió muchísima pena verla así. Nadie había querido contarle a los abuelos, pero Selene les convenció. ¿Y sí sucedía algo terrible y ellos se lo ocultaban? Jamás se los perdonarían.
—Tome un poco,