58. La mujer más poderosa
Y así fue como las horas se conviertieron en días, los días en semanas y las semanas en meses, pero Dominik seguía sin despertar.
Aunque los doctores decían que ya estaba fuera de peligro, sus heridas habían sanado casi por completo. Los moretones ya tomaban un mejor color e incluso la cicatriz de su cirugía había quedado casi invisible después de sacarle los puntos... Él simplemente parecía dormir todo el tiempo.
Dos meses ya habían pasado desde aquél fatídico día en que lo encontraron al bord