21. Viviendo una mentira
Al día siguiente de ver a mi hermano, salimos para reservar el vuelo, ya que el asistente de Alexei se fue de inmediato apenas terminaron la videollamada con, supongo, alguien importante. Porque él no me contaba nada de su trabajo, lo cual me resultaba de lo más irritante.
En la noche, dormimos en camas separadas. ¡Qué digno por su parte! Me daban ganas de reír, en serio. No es como si fuera a aprovecharme de él, no estaba tan necesitada para llegar hasta esos estúpidos y desesperados extremos,