20. La mafia italiana
M E L I N A
Lucas chasqueo la lengua, y una sonrisa socarrona adornó sus labios.
―Pero no negarás que ganaste algo mucho más valioso, ¿no? ―Me miró con intención. Antes de que alguno de los dos pudiera decir nada, mi hermano fue hacia un mueble de la “sala”, y sacó un pequeño estuche, muy fino. Le dio vueltas en la mano descuidadamente.
Alexei dio un paso adelante, sus ojos siguiendo el estuche negro.
―Ten cuidado ―espetó con los dientes apretados.
Mi hermano se río de esto.
―Aquí tienes, deja