El teléfono de Helena temblaba entre sus dedos mientras leía el mensaje de Valeria una y otra vez. El cuento. Su cuento. La historia que había escrito con tanto cuidado, con tanta esperanza, había sido filtrada y distorsionada. Y ahora, su nombre estaba en todos los titulares.
—No puede ser —susurró, dejando el teléfono sobre la mesa. —No puede ser.
Pero lo era. Y sabía quién estaba detrás de todo. Mónica. Jimena. Las dos mujeres que la habían odiado desde el primer día. Las dos mujeres que har