Más tarde, durante la recepción, Helena y Máximo vieron a Santiago e Isabel bailar su primer baile como esposos. Era una canción lenta y romántica, y los recién casados se movían con la gracia de dos personas que se aman profundamente, con la mirada fija en la del otro.
—¿Te acuerdas de nuestro primer baile? —preguntó Helena, apoyando su cabeza en el hombro de Máximo mientras los observaban.
—El día de la boda —respondió él, con una sonrisa nostálgica. —Tenías tanto miedo de pisarme.
—Y tú me d