Capítulo 15 Los días que vienen y van.
Mientras Máximo hacía el ridículo en la mansión, Mónica y Jimena se reunían en el salón de la casa de Jimena. La atmósfera era densa, cargada de veneno.
—Esto no puede seguir así —dijo Mónica, paseándose por la sala. —Máximo está haciendo el ridículo. Cocinando, comprando flores, contando chistes. Parece un payaso.
Jimena asintió, con los labios apretados.
—Lo sé. Mi hijo está perdiendo la cabeza por esa mujer. No entiende que solo está jugando con él.
—No es solo eso —dijo Mónica, y su voz se