Fue de manera fugaz que los tres vieron a Chiara, pues ella salió corriendo de inmediato.
Daniele miró a sus hermanos y luego a su madre, besó su mano y se puso de pie, soltándola.
—Tengo que salir un momento— dijo en voz baja. No quería perderse ni un solo segundo con su madre, más ahora que ella ya había podido despertar, aunque no había tenido ocasión de hablar con ninguno de sus hijos, Daniele deseaba ser el primero, porque había algo en su garganta que estaba atorado, deseando poder decírselo a su madre. Se lo había dicho en varias ocasiones, pero mientras ella estaba dormida. ¡Necesitaba que ella pudiera escucharlo! —. Regresaré cuanto antes.
Al cruzar la puerta, tomó el móvil de su chaqueta y le marcó a Chiara, recorriendo con pasos apresurados el pasillo hasta llegar a la salida, cruzando entre las personas que iban entrando y llegando a salir, ella no le contestaba a la llamada. Se aventuró a ir hasta el aparcamiento para ver si la encontraba, allí vio su coche.
Daniele se de