Fue de manera fugaz que los tres vieron a Chiara, pues ella salió corriendo de inmediato.
Daniele miró a sus hermanos y luego a su madre, besó su mano y se puso de pie, soltándola.
—Tengo que salir un momento— dijo en voz baja. No quería perderse ni un solo segundo con su madre, más ahora que ella ya había podido despertar, aunque no había tenido ocasión de hablar con ninguno de sus hijos, Daniele deseaba ser el primero, porque había algo en su garganta que estaba atorado, deseando poder decírs