—Al fin— repitió nuevamente, su mano libre acarició el rostro de Gio, inclinó su rostro y dejó un beso en su frente—. ¿Sabes cuánto he tardado? Yo sí, lo sé, pero… eso no importa, sino el hecho de que al fin lo logré. —Era la victoria más emocionante que había tenido.
—Patrizia, ¿de qué hablas? ¿Qué fue lo que lograste? —Preguntaba, intentando entender lo que su amada decía—. ¿Por qué dices que ganaste?
—¿Qué haces aquí? Gio, deberías de estar planeando un funeral. —Deslizó su pulgar por la nar