—Al fin— repitió nuevamente, su mano libre acarició el rostro de Gio, inclinó su rostro y dejó un beso en su frente—. ¿Sabes cuánto he tardado? Yo sí, lo sé, pero… eso no importa, sino el hecho de que al fin lo logré. —Era la victoria más emocionante que había tenido.
—Patrizia, ¿de qué hablas? ¿Qué fue lo que lograste? —Preguntaba, intentando entender lo que su amada decía—. ¿Por qué dices que ganaste?
—¿Qué haces aquí? Gio, deberías de estar planeando un funeral. —Deslizó su pulgar por la nariz del hombre y sonrió—. He matado a Fiorella— dijo en un susurro, su sonrisa marcando su cara, las arrugas en sus mejillas, pero en sus ojos se veía la mejor parte, la alegría de al fin poder tener una victoria contra Fiorella.
—Patrizia, creo que no te han dicho lo que ha pasado. Las cosas…
—Ssh— le interrumpió, dejó un dedo en sus labios—. Descuida, no pasa nada. Esto… esto ha sido bello, es lo más bien que me sentido en un largo tiempo, es increíble, no sabes las cosas que he tenido que pasa