En el hospital, después de que Fiorella fuera ingresada de urgencia, Gio espera ansiosamente fuera de la sala de emergencias, su mente asediada por preocupaciones y recuerdos del pasado que compartieron, la manera en la que llegó a la casa, dispuesto a hacerle miles de reclamos, quejas e insultos, discutir con ella por las cosas que estaban pasando en su vida, haciéndola a ella culpable, para luego encontrarla de esa manera.
Se sentía muy mal, la imagen de Fiorella, herida y maltratada, su cuerpo moribundo, él haciendo todo lo posible por mantener su corazón, aunque sea con un solo latido y la incertidumbre del futuro.
Se dio cuenta de que jamás había sentido tanto miedo, nunca en su vida había sufrido tal desesperación, perder a alguien tan cercano a él, ir con sentimientos de rechazo, siendo desplazados rápidamente por la culpa, el miedo y el dolor, para luego ver como los paramédicos hacían lo posible para reanimarla, hasta al fin conseguir pulso de su parte. En ese momento habría