Escuchaba la charla de sus padres, Fiorella era la más indignada con toda la situación sobre el embarazo de Rosel, se negaba a creer que su hijo fuera a tener una criatura con esa “zorra”, “prostituta”, “aprovechada”. Así era como Fiorella se refería a Rosel.
La había visto una única vez y eso bastó para catalogarla de esa manera. No tenía otra forma de llamarla.
Decía que su hijo estuvo vulnerable ante ella y que esa mujer solo se aprovechó de él, lavándole el cerebro con sus encantos. De todo