SERENA
Estoy sentada almorzando con Damiano, el sol entrando por las ventanas altas de la Mansión Moretti, bañando la mesa en una luz que hace brillar los cubiertos de plata. Es agradable ver como el techo se llena de reflejos producto del sol que baña algunos utensilios.
El plato frente a mí está casi intacto: un trozo de salmón con una salsa que no me importa probar, porque mi cabeza está en otro lado desde ayer.
Ha pasado algo importante en mi vida y… puede que me sienta exageradamente feliz, cuando lo único que debería de sentir es miedo.
Mucho miedo.
Mis planes eran llevar este matrimonio en paz y esperar hasta que el tiempo se agotara para ser libre… Pero Dante cambió completamente mis planes, tener un amante no es un buen concepto de paz que digamos.
Y si Damiano se entera…
¡Mierda! No quiero pensar en eso ahora. Desde luego que no se va a enterar.
Damiano habla de algo, su voz grave llenando el espacio, pero apenas lo escucho, mis dedos tamborileando en la mesa mientras miro e