SERENA
Estoy sentada almorzando con Damiano, el sol entrando por las ventanas altas de la Mansión Moretti, bañando la mesa en una luz que hace brillar los cubiertos de plata. Es agradable ver como el techo se llena de reflejos producto del sol que baña algunos utensilios.
El plato frente a mí está casi intacto: un trozo de salmón con una salsa que no me importa probar, porque mi cabeza está en otro lado desde ayer.
Ha pasado algo importante en mi vida y… puede que me sienta exageradamente feliz