El viaje hacia la casa de los Martini se siente surrealista para Chiara, como si cada kilómetro que se desplaza la acerque no solo a un lugar físico, sino también a una parte de su historia que siempre ha sentido distante y nebulosa. Junto a Adriano, su apoyo y guía en este viaje de descubrimiento, siente una mezcla de emoción y nerviosismo que no puede disipar.
Al llegar a la impresionante residencia Martini, Adriano se detiene y le da a Chiara un momento de aliento.
—Será mejor que vayas sola