La caza.
El santuario en las montañas se alzaba como un faro de esperanza en medio de la tormenta que se cernía sobre Artemisa. Pero el camino hacia la salvación estaba plagado de peligros, y cada paso que daba la acercaba más al abismo. Mientras Ares desataba su furia y extendía su red de corrupción, Artemisa y Orión se adentraban en un laberinto de intrigas y traiciones, donde la línea entre la amistad y la enemistad se difuminaba peligrosamente.
La noticia de la fuga de Artemisa había llegado a oídos