Un Lugar Sin Preguntas.
No fue una huida, ni siquiera lo sentí como una decisión.
Fue más bien ese tipo de movimiento que hace el cuerpo antes de que la cabeza alcance a justificarlo.
Nora apareció temprano, demasiado temprano para un sábado, con una bolsa de tela colgada del hombro y el pelo recogido de cualquier manera.
Noah todavía estaba en pijama, sentado en el suelo del living, armando una fila interminable de autitos que no llevaba a ningún lado.
—Vístelo cómodo —dijo Nora—. Hoy no vamos a ningún lugar importan