Sangre.
El suelo transmitía una sensación áspera a través de mis rodillas, pero no importaba. La prioridad era detener la hemorragia. Coloqué mis manos sobre la herida, aplicando presión.
No era la primera vez que veía sangre, pero sí la primera en la que la sangre pertenecía a alguien tan cercano. El líquido caliente comenzó a filtrarse entre mis dedos, pegajoso, innegable.
El cuerpo reacciona a esas sensaciones con una mezcla de repulsión y concentración. El instinto quiere apartarse, pero la necesid