Pacto Doméstico.
Dorian llega cuando el día ya perdió forma.
No sabría decir si es de noche o solo una versión más oscura de la tarde. La luz en el departamento siempre es engañosa: entra oblicua, cansada, como si también ella hubiera pasado por demasiadas cosas antes de alcanzarme.
Estoy sentada en el suelo del living, con la espalda apoyada contra el sillón, rodeada de papeles que no estoy leyendo. Los miro sin procesarlos. Mi cuerpo está aquí; mi cabeza no del todo.
Escucho la cerradura antes de verlo. El cl