Ondas de Choque.
No hubo explosión, eso fue lo primero que me desconcertó.
Durante días, semanas, quizá, había imaginado el momento posterior a la filtración como un punto de quiebre visible: comunicados, portadas incendiarias, nombres propios arrastrados al espacio público.
Algo que pudiera señalarse con el dedo. Algo que justificara el miedo que llevaba acumulado en el pecho desde que decidí continuar.
Pero no ocurrió así.
El mundo no se detuvo, las calles siguieron llenas, los noticieros hablaron de lo mismo