El Edificio Respira.
El primer indicio no fue un informe, fue el silencio.
No el silencio cargado de tensión al que me había acostumbrado en los últimos meses, sino uno distinto: operativo.
Un silencio que no ocultaba nada, porque no había nada que ocultar. Nadie corrigiendo, nadie redirigiendo, nadie vigilando cada decisión como si fuera una posible desviación.
Me enteré del avance del proyecto por casualidad.
Un correo reenviado, casi con descuido, de un ingeniero que no conocía personalmente.
El asunto era anodi