Punto de no Retorno.
El segundo fragmento del archivo llevaba horas abierto frente a mí, no lo había cerrado, tampoco lo había leído de principio a fin.
Solo estaba ahí, como una herida que uno no se anima a tocar pero tampoco logra cubrir.
La pantalla iluminaba el departamento con una luz fría, constante, que hacía que todo pareciera ligeramente irreal.
Era de noche, aunque ya no sabía bien desde cuándo. El tiempo se había vuelto una sucesión de decisiones suspendidas, de gestos incompletos.
Comer, dormir, respond