Lo que no Debería Estar Cambiando.
Desperté con un sobresalto tan violento que, por un instante, no supe si estaba soñando o si había sido arrojada desde alguna parte de mi propio cuerpo.
Mis ojos tardaron unos segundos en enfocar la penumbra del living, iluminada apenas por el parpadeo azul de la televisión. Un canal que nunca veía, uno de esos que pasan infomerciales a toda hora, inundaba el silencio con voces exageradamente alegres, tan disonantes con la quietud que me rodeaba que la realidad pareció deformarse a mi alrededor