Los Medicamentos.
Cuando llegué a la oficina más tarde ese día, todavía alterada por la conversación con Caelan, encontré a Dorian dentro de mi espacio.
Ni siquiera había prendido la luz. Solo estaba sentado, esperándome, como si supiera que llegaría antes de horario.
—No tienes buen aspecto —dijo apenas me vio.
—No estoy para tus comentarios —le gruñí, pasando a su lado.
Él se levantó y me tomó de la muñeca, revisando mi pulso. Luego me miró las pupilas como si estuviera examinando a alguien drogada.
—Estás tem