Lo Importante.
La tarde entra en la casa con una suavidad engañosa, como si todo estuviera en orden, como si lo que somos pudiera sostenerse en la repetición de pequeños gestos que no significan nada por sí solos, pero que, juntos, empiezan a construir algo que ninguno de nosotros ha nombrado en voz alta.
Estoy en la mesa del comedor, con los cuadernos de Noah abiertos frente a mí, revisando que tenga todo lo que necesita para mañana, aunque en realidad lo que hago es retrasar el momento en que tenga que enfr